28 de marzo de 2005
La falta de compromiso, el mayor
obstáculo para la economía basada en el hidrógeno, según expertos
El principal obstáculo para una economía basada en el hidrógeno ya no es
económico. Tampoco es técnico, o de infraestructura. El problema principal es la
falta de compromiso y cooperación entre las principales partes implicadas, según
destacaron expertos del sector en la asamblea general de la Plataforma
Tecnológica Europea sobre Hidrógeno y Pilas de Combustible, celebrada
recientemente en Bruselas
De acuerdo con Aldo
Belloni, director general de Linde Gas and Engineering, "la infraestructura ha
dejado de ser un obstáculo a la economía del hidrógeno y, aunque todavía plantea
desafíos, los problemas están más bien relacionados con el compromiso y la
cooperación que con los aspectos técnicos y económicos".
Para apoyar su tesis, Belloni presentó los resultados de los análisis encargados
por Linde que muestran que en un escenario de "alta probabilidad", para 2020
podría haber en las carreteras europeas hasta 6,1 millones de coches propulsados
por hidrógeno, con unas 2.800 estaciones de servicios y una infraestructura
total valorada en 3.500 millones de euros.
"Con los progresos de la tecnología, necesitaríamos una red de estaciones de
servicios de hidrógeno más pequeña para abastecer a estos coches, unas 18.000 en
total", apuntó. Por ejemplo, una ciudad del tamaño de Bruselas (un millón de
habitantes) podría estar abastecida por unas cincuenta estaciones de servicio.
En este sentido, señaló que estas estaciones de servicio son actualmente la
principal preocupación en lo que respecta a la planificación de
infraestructuras. El estudio de Linde sugiere que la infraestructura más
rentable sería la centralización de la producción de hidrógeno, utilizando
camiones cisterna para abastecer las estaciones. "La distribución del hidrógeno
es más barata que su producción", destacó.
Linde está ya proyectando la creación de un "anillo viario de hidrógeno en
Alemania", que estaría constituido por una red de 40 estaciones públicas de
servicio en las autopistas cercanas a los principales fabricantes de
automóviles, lo que permitiría ensayar en la práctica los nuevos vehículos y las
tecnologías de hidrógeno.
Este anillo, afirmó Belloni, podría ampliarse a otras 20 ciudades europeas, y
alargarse 10.000 kilómetros. "Esto puede hacerse realidad en Europa, estamos
pidiendo a los ministros y a las empresas que comencemos juntos a construir esta
infraestructura", añadió.
El presidente de General Motors Europa, Carl-Peter Forster, también instó a que
las partes implicadas redoblen sus esfuerzos. "Estoy convencido de que la era
del hidrógeno y las pilas de combustible llegará –dijo–. La cuestión es si lo
hará de la mano de Europa o de otros".
Forster subrayó la necesidad de aumentar el apoyo del sector público para
garantizar que no se pierde ninguna oportunidad. Concretamente, solicitó más
financiación para la investigación básica y precompetitiva, apoyo a proyectos de
demostración, contratación pública de tecnologías de primera generación,
desarrollo de normas de seguridad armonizadas, incentivos financieros para los
clientes y apoyo al desarrollo de infraestructuras.
A su juicio, las inversiones públicas y privadas necesarias "tendrán un efecto
positivo en la economía europea y crearán nuevos trabajos y sectores
empresariales". Forster recordó así que Europa no es la única que está tratando
de construir una economía basada en el hidrógeno ya que otros países, como Japón
y Estados Unidos, están invirtiendo sumas considerables en este sentido.
Más información:
http://europa.eu.int/